martes, 24 de julio de 2012


PERIODISMO, NADIE ES DUEÑO DE LA VERDAD

Era una tarde cualquiera cuando unos amigos se encontraron después de muchos años y se dirigieron a tomar unos tragos , cuando la conversación llego al plano político ya con varios tragos encima, a ninguno de ellos se le ocurrió pensar que estaban con un terrorista, pero así fue, uno de los amigos había sido captado por sendero , este les hablo de su convencimiento  justificando el accionar de sendero quienes para el ,eran buenos con el pueblo pues los estaban defendiendo de la injusticia y la explotación,  en  minutos que parecieron horas los amigos fueron retirándose poco a poco con temor.  Esa situación fue la triste realidad de nuestra convivencia con el terrorismo

Nadie con un toque de honestidad podría hablar ligeramente sobre  los penosos casos La Cantuta, Barrios Altos o la Santa, alegando ciegamente que no habían terroristas, las investigaciones podrían darnos algún alcance pero, nadie podría saber exactamente la verdad.

Hay una sola verdad palpable , el terrorismo se inserto en la población en un principio sin mostrarse directamente, de esta forma comenzó la destrucción sistemática de toda institucionalidad democrática, así atentaron contra la vida de miles de peruanos que no estaban con su ideología,  bajo la modalidad de tortura y muerte a hombres , mujeres y niños , muchos pueblos fueron convertidos a la fuerza,  esto se llama claramente  GENOCIDIO  , LESA HUMANIDAD O  ATENTADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS.

El estado a través de sus fuerzas armadas tenía la obligación de proteger a la nación, combatiéndolos bajo distintos frentes, como lo fueron los grupos paramilitares guidados por el servicio de inteligencia nacional.

Nuestros defensores representado por las fuerzas del orden jamás cometieron una lucha sistemática contra el estado democrático ni contra la población civil, por ello no pueden ser acusados de crímenes de lesa humanidad.

Hubo excesos, pérdidas lamentables, errores tácticos, acciones enérgicas,  pero todo en el margen de una lucha subversiva,  algo que para nosotros todavía es difícil entender porque la guerra no llego en todo su esplendor a nuestras casas, salvo el penoso atentado en Tarata. sinceramente los peruanos no hemos vivido en series conflictos belicos como si ocurrio en muchos paises , que valorar la paz a cualquier precio.

Nadie puede juzgar a las personas que combatieron a sendero de una manera farisea, como si una guerra se ganara en los libros o en sistemas mecanizados  con perfección.

La guerra que se combate no es un partido amisto, aquí los principios humanos se van al tacho, tal como hizo sendero cuando atacaba sin piedad.

El grupo colina cumplió una misión con errores o no, ellos no estaban para decidir sino para cumplir órdenes. Una guerra no la ganan las buenas intensiones ni el contendor cumplidor de leyes, la gana el mejor estratega que arriesga  para salvar a toda una nación, como lo hicieron las fuerzas militares.

El periodismo en nuestro país bastante alicaído en credibilidad no desaprovecha situaciones que pueden generar rating  total eso es lo que le gusta a la gente,  fácil para ellos hablar de moralidad y principios, el fin no justifica los medios  o seguir los lineamientos no importa si estábamos en desventaja, expresiones hipócritas que no guardan ninguna realidad del concepto de guerra.

Al estilo canal N cuando nos mostraban la faceta trágica de algunas victimas preconvenidas ,  ¿cuantas victimas de las fuerzas ha sido merecedor de este interes?, Asi Beto Ortiz ha optado por seguir a sus congéneres colocando en su mesa de conducción a las victimas de Barrios Altos, este señor olvida sus inicios cuando para el , el fin justificaba los medios , algunos han olvidado el reportaje que el hizo a los niños drogadictos de  Lima,  en esa ocasión permitió el ingreso de terokal a las manos de estos niños para poder grabarlos y hacer mas dramático su reportaje, el fin justifico los medios.

De igual forma esta clase de mal periodismo se aprovecha de la desgracia ajena justo en el momento que ellos lo creen oportuno.

Durante años estas victimas no encontraron justicia, nadie se acordó de ellos, mucho menos de los miles de inválidos y deudos  de las familias correspondientes a las fuerzas armadas, hoy sin embargo toman la situación coyuntural, no por un afán noble y desinteresado sino  por intereses personales.

Rescatemos al periodismo responsable que aun tenemos, profesionales que trabajan con ética, objetividad, imparcialidad  y justicia.



Sofía.


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