PERIODISMO,
NADIE ES DUEÑO DE LA VERDAD
Era una
tarde cualquiera cuando unos amigos se encontraron después de muchos años y se
dirigieron a tomar unos tragos , cuando la conversación llego al plano político
ya con varios tragos encima, a ninguno de ellos se le ocurrió pensar que
estaban con un terrorista, pero así fue, uno de los amigos había sido captado
por sendero , este les hablo de su convencimiento justificando el accionar de sendero quienes
para el ,eran buenos con el pueblo pues los estaban defendiendo de la
injusticia y la explotación, en minutos que parecieron horas los amigos
fueron retirándose poco a poco con temor.
Esa situación fue la triste realidad de nuestra convivencia con el
terrorismo
Nadie con
un toque de honestidad podría hablar ligeramente sobre los penosos casos La Cantuta, Barrios Altos o la
Santa, alegando ciegamente que no habían terroristas, las investigaciones podrían
darnos algún alcance pero, nadie podría saber exactamente la verdad.
Hay una
sola verdad palpable , el terrorismo se inserto en la población en un principio
sin mostrarse directamente, de esta forma comenzó la destrucción sistemática de
toda institucionalidad democrática, así atentaron contra la vida de miles de
peruanos que no estaban con su ideología,
bajo la modalidad de tortura y muerte a hombres , mujeres y niños ,
muchos pueblos fueron convertidos a la fuerza,
esto se llama claramente
GENOCIDIO , LESA HUMANIDAD O ATENTADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS.
El estado a
través de sus fuerzas armadas tenía la obligación de proteger a la nación, combatiéndolos
bajo distintos frentes, como lo fueron los grupos paramilitares guidados por el
servicio de inteligencia nacional.
Nuestros
defensores representado por las fuerzas del orden jamás cometieron una lucha sistemática
contra el estado democrático ni contra la población civil, por ello no pueden
ser acusados de crímenes de lesa humanidad.
Hubo
excesos, pérdidas lamentables, errores tácticos, acciones enérgicas, pero todo en el margen de una lucha subversiva, algo que para nosotros todavía es difícil entender
porque la guerra no llego en todo su esplendor a nuestras casas, salvo el
penoso atentado en Tarata. sinceramente los peruanos no hemos vivido en series conflictos belicos como si ocurrio en muchos paises , que valorar la paz a cualquier precio.
Nadie puede
juzgar a las personas que combatieron a sendero de una manera farisea, como si
una guerra se ganara en los libros o en sistemas mecanizados con perfección.
La guerra
que se combate no es un partido amisto, aquí los principios humanos se van al
tacho, tal como hizo sendero cuando atacaba sin piedad.
El grupo
colina cumplió una misión con errores o no, ellos no estaban para decidir sino
para cumplir órdenes. Una guerra no la ganan las buenas intensiones ni el
contendor cumplidor de leyes, la gana el mejor estratega que arriesga para salvar a toda una nación, como lo
hicieron las fuerzas militares.
El
periodismo en nuestro país bastante alicaído en credibilidad no desaprovecha
situaciones que pueden generar rating
total eso es lo que le gusta a la gente,
fácil para ellos hablar de moralidad y principios, el fin no justifica
los medios o seguir los lineamientos no
importa si estábamos en desventaja, expresiones hipócritas que no guardan
ninguna realidad del concepto de guerra.
Al estilo
canal N cuando nos mostraban la faceta trágica de algunas victimas preconvenidas , ¿cuantas victimas de las fuerzas ha sido merecedor de este interes?, Asi Beto Ortiz ha
optado por seguir a sus congéneres colocando en su mesa de conducción a las
victimas de Barrios Altos, este señor olvida sus inicios cuando para el , el
fin justificaba los medios , algunos han olvidado el reportaje que el hizo a
los niños drogadictos de Lima, en esa ocasión permitió el ingreso de terokal
a las manos de estos niños para poder grabarlos y hacer mas dramático su
reportaje, el fin justifico los medios.
De igual
forma esta clase de mal periodismo se aprovecha de la desgracia ajena justo en
el momento que ellos lo creen oportuno.
Durante
años estas victimas no encontraron justicia, nadie se acordó de ellos, mucho
menos de los miles de inválidos y deudos
de las familias correspondientes a las fuerzas armadas, hoy sin embargo
toman la situación coyuntural, no por un afán noble y desinteresado sino por intereses personales.
Rescatemos
al periodismo responsable que aun tenemos, profesionales que trabajan con ética,
objetividad, imparcialidad y justicia.
Sofía.
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