LA VERDAD SIN APASIONAMIENTOS
El periodismo es una labor digna e importante aunque es una tarea que también implica mantenerse en la imparcialidad de la información, de allí el aspecto positivo que mide la calidad profesional y la inteligencia de nuestros representantes del cuarto poder en la democracia.
Un hecho real es lo sucedido en la última década en donde se ha podido notar que es enorme el porcentaje de periodistas que aborrecen al fujimorismo, nadie ha sido capaz hasta hoy de reconocer logros durante ese gobierno ni la importancia de los sucesos históricos desde el origen hasta el cruel desencadenamiento de los hechos, solo se han dedicado en forma mecánica a enaltecer errores, en ese sentido es claro notar el recelo y antipatía a todo lo relacionado con Fujimori, dejando un principio primordial en esta ciencia, cual es la imparcialidad, así como la objetividad que hace posible no caer en la injusticia.
Así vemos que de todos los gobiernos democráticos nefastos que hemos tenido, nuestros periodistas solo se han centrado en señalar, acusar y criticar solo a uno, los demás pasaron a segundo plano .
Dentro de este concepto periodistas sin ética ni profesionalismo siguen el mismo contexto, propagando un clima de enfrentamiento, en esta senda están la mayoría de nuevos profesionales de la comunicación.
El periodismo en un sistema democrático es fundamental cuando se practica con ética profesional, trasmitiendo a las grandes masas la verdad manteniendo un criterio justo e imparcial.
Algunos términos utilizados se han convertido en defectos muy notorios en los nuevos profesionales de la comunicación como “la gente dice”, “no me parece”, estos términos si no van acompañados de un fundamento claro convierten al periodista en individuos de una información personalizada y sin sustento, dando como resultado un trabajo mediocre, peor aun cuando le añaden un “no creo” en este sentido todo su trabajo es innecesario porque ya está predestinado.
Otro aspecto dañino en la información es la insinuación o la agresividad a las personas entrevistadas para canalizarlos hacia su destrucción, esto se llama mala intención deliberada escondiéndose bajo el manto de una libertad de expresión agresiva e irrespetuosa.
Los periodistas como todo ser humano tienen el derecho a su libre criterio, pero ellos le deben a su profesión una labor que ante todo muestre imparcialidad, objetividad y el respeto a los diversos criterios y opiniones que se les pudieran presentar.
Un ejemplo lamentable de estos defectos pudo palparse en la entrevista que se le hizo a Rafael Rey por parte de Claudia Cisneros , una deplorable pérdida de tiempo sin sentido cuando Claudia se aferro a su incredulidad cuando trataron el tema del nuevo código procesal que en forma práctica y entendible estaba dando Rafael Rey , pudiendo explayarse mucho más hacia otros aspectos muy discutibles pero , Claudia Cisneros se centro en una discusión que mostraba claramente un repertorio elaborado por otra u otras personas.
Afortunadamente también tenemos muchos otros profesionales de la comunicación que mantienen una línea periodística con inteligencia, objetividad y profesionalismo, mostrándonos una crítica con sustento razonable, sin antipatías ni moralismos extremos sino guardando el discernimiento necesario para no caer en la injusticia.
Por el bien de una adecuada libertad de expresión que todos nos merecemos, es necesario exigir a estos medios un trabajo digno con ética profesional, y por sobre todo mostrando la verdad aunque difiera de su manera de pensar.
Sofía F.